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martes, 18 de abril de 2017

Limpiadora de Ortiga y Romero

Es una limpiadora fantástica para pieles grasas y aunque la mía es mixta, me encanta. No es nada agresiva con la piel ni la deja reseca como muchos peeling. La suelo utilizar una  o dos veces a la semana y aunque la utilizase más a menudo creo que no tendría ningún problema.
Sus componentes son sencillos y según me parezca los iré cambiando y combinando.
Lleva aceite de jojoba, que me gusta mucho para el rostro porque no engrasa y regula la secreción sebácea. Su función es arrastrar el maquillaje y la suciedad.
La arcilla verde, puede ser sustituida por cualquier otra, según gustos y tipo de piel, tiene gran poder de absorción por los que limpia los poros y es muy rica en sales minerales y oligoelementos. Purifica y funciona como antiséptico.
Como detergente el SCI, un tensioactivo derivado del aceite de coco, muy bien tolerado por la piel que proporciona espuma y deja un tacto muy suave.
Extracto de romero y ortiga, que también se podría sustituir por un extracto de pepino o combinar ambos, como hice en este caso. El extracto de pepino está cargado de vitaminas y carbohidratos con propiedades hidratantes, descongestivas y refrescantes. Además de un gran poder antioxidante. Y cualidades parecidas se pueden atribuir al de romero y ortiga además de ser purificante, antimicrobiano y antiinflamatorio.
La glicerina vegetal aporta hidratación y una textura compacta.
Como agentes para limpiar y arrastrar la suciedad de lo poros y complemento a la arcilla he añadido ortiga y menta en polvo que además le aporta un aroma fresco.
Los aceites esenciales de árbol de té, lavanda y citronella además de un olor a campo estimulante le aportan propiedades antisépticas.


Es una pasta densa que cunde mucho. Solo hace falta un poquito que con la piel humeda emulsiona y se va masajeando, arrastrando el maquillaje y/o suciedad y va limpiando los poros, Hace una espuma ligera, aclarar bien y la piel queda sedosa, fresca y limpia.



jueves, 9 de mayo de 2013

Champú


Ya que me hago mis jabones y demás potingues, también me decidí con el champú. Más que para mí lo quería para mi hijo. Como ya he dicho en otras ocasiones, ver la lista de ingredientes de champús y otros cosméticos me pone los pelos como escarpias.
Le gusta el pelo largo, el problema es lo mucho que suda, que parece un pollín después de una tormenta, pero durante el invierno hasta la primavera que empieza a hacer calor, puede llevarlo más largo, además su pelo no da problemas: caspa, eccema, irritaciones…., quería algo sencillo, lavar y listo. No he probado a hacer champú sólido, creo que encontrar uno que de buen resultado es complicado, además tenía idea de usarlo yo también y al tener el pelo teñido, un problema más, la sosa y el tinte no se llevan bien. Y tampoco tenía muchas ganas de experimentos. Encontré una fórmula,  gracias Marisa (de mendrulandia), sencilla y la verdad que eficaz, estoy encantada con ella. Deja el pelo limpio, con brillo y suave. Al niño que ha tenido el pelo largo no se enreda y no tengo problemas al peinárselo. Mi pelo tiende a graso y tenía que lavarme el pelo muy a menudo, cosa que no me gusta, porque entre más lo lavas, más se ensucia, ahora me aguanta más tiempo limpio.  También lo ha probado mi madre y no se ha quejado, al contrario,  dice que nota hasta más volumen y que domina mejor el pelo.

Es un champú líquido, con avena, caléndula, salvia, romero, aa.ee. de lavanda, árbol de té y romero. Y puede admitir más variantes, este otoño cuando sea tiempo de nueces pienso probar una variedad con sus pericarpios (la  corteza verde que rodea a las nueces) ya que mi pelo es negro y le ayudará con el color.

La avena por sus propiedades emolientes, suavizantes, calmantes y además absorbe la suciedad y los residuos celulares. Regula el ph de la piel. Además de las abundantes sales minerales y oliegoelementos que contiene como el fósforo, cinz, manganeso, hierro, cobre, selenio, sílice…, además de vitaminas como la E, A y del grupo B y grasas como el ácido linoleico, oleico, palmítico y esteárico.
La caléndula, bendita flor, calma las irritaciones de la piel, es cicatrizante, con propiedades antibacterianas y antiviricas, astringente y antiséptica.


La salvia también tiene múltiples propiedades, ya en la antigüedad se utilizaba para la  curación y cicatrización de las heridas. Es rica en antioxidantes, antiséptica, relajante, ayuda a evitar la caspa y aporta vigor y brillo al pelo. Un efecto curioso de la salvia es que disminuye los niveles de sudoración y por tanto el mal olor corporal, con un consumo regular.


El romero es un aliado ideal del cabello, fortalece su crecimiento ya que estimula la circulación sanguínea, también es antifúngicida, antiséptico, antiinflamatorio y alivia las irritaciones cutáneas, así como un potente antioxidante.


La tegobetaína (Cocamidopropil betaína) es un detergente anfotérico que posee propiedades espumantes y limpiadoras y es bien tolerado por la piel. Se obtiene a partir de ácidos grasos de coco (aceite de coco).
El aceite esencial de árbol de té es un gran aliado para evitar los piojos, que no está de más prevenir donde hay niños, que junto con el de lavanda y romero le dan un aroma a limpio y a campo que me encanta.

Como mi pelo es teñido y para aportar suavidad sin utilizar ninguna sustancia química ni ceras que me da la sensación que vuelve a mancharte el pelo, lo aclaro con vinagre de manzana, elimina la sensación de reseco, desenreda y aporta suavidad y brillo. Otra opción es añadirle aceite de jojoba, que acondicionará mejor el pelo, pero la verdad es que hasta ahora no lo he probado, pero todo se andará.


 Ingredientes: tegobetaína, agua, caléndula, avena, salvia, romero, aa.ee. de lavanda, romero y árbol de té, goma guar.