jueves, 11 de octubre de 2018

Sashiko, toma de contacto

Como no solo de potingues vive el hombre, en este caso yo, entre crema y ungüento de vez en cuando le doy a la aguja, últimamente bastante porque la he vuelto a retomar. Así que me animé con la técnica del sashiko. Rauda y veloz fui a ver a Violeta a su tienda, donde pierdo el sentido con las telas y detalles que tiene y como no, tenía la tela marcada ya con el dibujo, el hilo y agujas. Me faltó tiempo para empezar...
El sashiko es una técnica japonesa tradicional, que se utilizaba para remendar y reforzar la ropa. El hilo es 100% de algodón mate, generalmente blanco o azul, al igual que las telas que tradicionalmente se teñían de azul. Hay muchos diseños de dibujos que aluden a la naturaleza y la buena suerte.
En el sashiko es la tela la que se desplaza, no la aguja (no he respetado mucho eso) y hay unas normas mínimas a seguir como el no cruzar los hilos. Por lo demás es fácil.
Yo he extrañado un montón la aguja ¡una estaca! como yo las llamo, pero también es porque estoy acolchando y las agujas de acolchar se pierden entre los dedos.
Me ha gustado mucho, tanto que ya tengo en proyecto hacer unas cortinas.... proyecto de invierno.
En vez de dejar solo la tela blanca, añadí telas en tonos azules a juego con el hilo y este es el resultado.








miércoles, 10 de octubre de 2018

Facial de Arroz con Granada y Coenzima Q10

Llega el otoño, cambiamos de aires, de ropa y porque no de crema. Esta es una crema que hecho varias veces y me gusta mucho, deja la piel nutrida sin engrasarla y tiene un aroma muy sutil.
Lleva dos aceites estupendas: arroz y jojoba.

El aceite de arroz es un potente antioxidante porque es rico en ácido ferúlico y gamma-orizanol, 10 veces más potente que la vitamina E. Su acción reparadora se la debe a los fitoesteroles que además reducen la inflamación. También contiene carotenoides, enzimas y minerales. Es un aceite de tacto seco que deja la piel suave, es calmante y relajante y activa la microcirculación. Protege de las agresiones exteriores y previene el envejecimiento. 
El aceite de jojoba, que no es un aceite sino una cera que se extrae de las semillas del Simmondisia chinensis. Tiene una composición diferente al resto de aceites y es la más parecida al sebo humano, de ahí su afinidad con la piel y el cabello, regulando la grasa. Evita la deshidratación y revitaliza tanto la piel como el pelo aportándoles brillo y suavidad. Es regenerante y antienvejecimiento manteniendo la flexibilidad y elastidad de la piel.
Cuando hago una crema no me gusta añadirle únicamente agua destilada o mineral. Suelo añadir hidrolatos o infusiones, en este caso hidrolato de lavanda y azahar. con múltiples beneficios para la piel. 
Fuente: internet
Una fruta de otoño que ahora están en su esplendor es la granada, así que mejor que un HG de granada para enriquecer la crema. Sigo añadiendo antioxidantes para prevenir el envejecimiento de la piel. Evita la formación de arrugas, calma y regenera la piel irritada. La granada es un estupendo aliado de nuestra salud..
Para rematar las propiedades antioxidantes y antienvejecimiento la coenzima Q10
El aroma se lo aportan los aceites esenciales de lavanda y palo rosa.
Y ya tenemos una estupenda crema para sobrellevar el otoño y si hemos descuidado un poco nuestra piel este verano ahora es el momento ideal para su puesta a punto.


lunes, 1 de octubre de 2018

Óleo Anticicatrices y Estrías

Aunque en la etiqueta que le hice puse sérum me gusta  mucho la palabra óleo, en este caso una mezcla de muy buenos aceites.
La adolescencia aparte de otros muchos "problemillas" tiene que es la etapa en la que se crece y a veces demasiado en muy poco tiempo lo que da lugar a estrías porque la piel, en la mayoría de los casos, poco hidratada y nutrida (por muy pesada que te pongas para que se den crema) es forzada a estirarse y rompe.  
Este óleo se lo he hecho al hijo de una amiga que se ha estirado (literalmente) en nada de tiempo y le han aparecido las consabidas estrías en mitad de la espalda, cosa rara, pero visto el estirón que ha dado no es de extrañar. Así que me ha pedido que le hiciese algo para al menos mitigar las cicatrices.
Me he decidido por los aceites que creo que mejor le irán. 

Como no, el aceite de rosa mosqueta, rica en carotenos, retinol y vitaminas E y K que nutren, reafirman y estimulan la regeneración celular. Es emoliente y antioxidante lo que le proporciona propiedades reparadoras lo que ayuda a mitigar las estrías. 
El aceite de avellana, rica en fitoesteroles que ayudan a curar y reparar. Es un aceite de tacto seco y no comedogénica por lo que es ideal para la espalda propicia a los granos en la adolescencia. Además su capacidad penetrante ayuda a los demás aceites y activos (aceites esenciales)a llegar mejor a las diferentes capas de la piel. Es un aceite ideal para masajes.
El aceite de argán es rico en ácidos grasos, especialmente el omega 6. Es un estupendo antioxidante y tiene múltiples propiedades: calmante, reafirmante, anti-envejecimiento y neutraliza los radicales libres.
El aceite de aguacate es rica en esteroles, de ahí su acción reparadora. Proporciona elasticidad y suaviza la piel porque la  protege profundamente.

Los aceites esenciales son potentes activos y en esta ocasión he elegido el aceite esencial de geranio con múltiples propiedades entre las que destaca su poder curativo y regenerante. El aceite esencial de incienso, calmante y cicatrizante. El aceite esencial de lavanda, un básico (me encanta), con gran poder regenerante. Y aceite esencial de neroli o azahar, antibacteriano y regenerante.
Con este cóctel vamos a intentar al menos suavizar las cicatrices de las estrías y la aparición de más. Cuando llevaba usándolo unas dos semanas me comento que notaba mejoría, pero como casi siempre con problemas en la piel, la constancia y el tiempo es lo que más ayuda, así que esperaremos a ver como le va.



jueves, 20 de septiembre de 2018

Aftersun renovado

Como en la vez anterior (el primer aftersun que hice), la razón fueron las vacaciones en la playa y aunque como he dicho en muchas ocasiones no me gusta el tueste al sol, hay que aprovecharlo con cabeza. Más que para mí es para mi costillo que paso lo que me imaginaba, a pesar de la protección solar cangrejada. Gracias a esta crema ha librado de pelar cual cebolla y mantiene su tono dorado y eso que me dijo que para que perdía tiempo haciéndola (renegue un cuanto mientras la hacia, entre otras cosas por la falta de tiempo) cosa que ahora le he echado en cara...jejeeje....
Cambié varias cosas del anterior. En la fase oleosa un macerado de caléndula en aceite de oliva, ya sabemos lo maravillosa que es la caléndula para las pieles irritadas. Aceite de pepita de uva, hacía tiempo que no la utilizaba y es estupenda, emoliente, regenerante y muy nutritiva. Manteca de Karité, fantástica, además la que tengo es pura, me la regalo una buena amiga que la consigue traída de África y huele que alimenta.
Esta vez la fase acuosa la hice además de con la infusión de manzanilla, caléndula y centella asiática con aloe vera en polvo.
Y como "extras" unos cuantos que hay que cuidar la piel dañada por el sol:
Glicerina, aporta hidratación, o más bien retiene el agua en la piel.
Extracto de tezpecohuite, un regenerante natural que a mi me gusta mucho y lo he utilizado en otras ocasiones (crema cicatrizante). Es el que le da ese tono chocolate a la crema y un olorcillo peculiar que no me acaba de convencer.
Bisabolol, para calmar la piel irritada y dañada, al igual que la alantolina que también ayuda a regenerar la piel.
Colágeno, suaviza, protege y da tersura y firmeza a la piel.
Pantenol o provitamina B5, conocido por sus propiedades para el cabello, también es muy eficaz para la piel como humectante, calmante y reparador.
Le añadí aceite esencial de lavanda y manzanilla con propiedades calmantes.
Como resultado una leche ligera que penetra muy bien en la piel y la deja tersa y le aporta un ligero brillo. Mi costillo es el que más la ha utilizado y está encantado porque no ha pelado y tiene la piel suave y nutrida. Ni siquiera se ha quejado de escozor o dolor como otras veces cuando se pone rojo como un gambón cocido. Yo que pensé que ya tenía hidratante para rato (somos poco dados a cremas, ya se sabe, en casa del herrero cuchillo de palo) y veo que no, va mermando a pasos agigantados, cosa de la que me alegro. 


Ingredientes: Infusión de manzanilla, caléndula, avena, centella asiática y aloe vera, oleato de caléndula en aceite de oliva, aceite de pepita de uva, manteca de karité, emulsionante de lecitina de soja, extracto de tezpecohuite, glicerina vegetal, colágeno, provitamina B5, bisabolol, conservante, alantolina, goma xantana, aceite esencial de lavanda, aceite esencial de manzanilla

lunes, 30 de julio de 2018

Bálsamos Labiales de Mora y Chocobiscuit

Uno de los primeros productos con los que se empieza a potinguear y que más gustan son los labiales. Yo estoy encantada con el labial para el herpes, ni yo me creía el resultado que ha dado, frena en seco las calenturas, me ha evitado unas cuantas.
Los labiales aportan nutrición y reparan las lesiones de la fina piel de los labios que se resecan con facilidad y producen pequeñas heridas y que se "pelen", algo bastante desagradable y doloroso. Así que mantenerlos nutridos y sanos es bastante fácil con un pequeño gesto y un buen labial con productos naturales.
En este caso las hice con color y sabor... para variar un poco. La base de ingredientes es muy parecida, con algunas variaciones.
El bálsamo de moras tiene manteca de cacao y karité, que parecen básicos para los labiales porque aportar nutrición y dureza, además el karité es un gran reparador de la piel que le va muy bien a las grietas y sequedad de los labios, además lo enriquecí con un oleato sésamo y caléndula, otra gran aliada de la piel dañada, cera de abejas, vitamina E y aroma de moras. Para darle color un poco de colorante mineral y ¡voilá!!



El bálsamo Chocobiscuit vino inspirado por un aroma de galleta que con el de chocolate dan ganas de mordisquearlo. También con manteca de cacao y karité. En vez de sésamo en este le puse ricino, que da brillo. Cera de abejas, vitamina E, aromas de chocolate y galleta. El color lo aporta el cacao puro.





Aún no he tenido ocasión de probarlos. Una tanda se fue a Argentina y no me he acordado de preguntar que tal, pero este verano alguno me acompañará en las vacaciones, aparte de mi inseparable labial antiherpes.